domingo, 25 de marzo de 2012

“SI EL GRANO DE TRIGO…” Jn 12, 24


    Día  de contrastes y no precisamente por lo que la incipiente primavera nos depara en estas latitudes.
    En el discurrir de la mañana del sábado, día 24, he recibido una de esas noticias que te sorprenden por inesperadas y porque, aunque entren en la categoría de lo previsible, nunca consideras que lleguen a confirmarse realmente.
    Mi hermano Eugenio, año y medio mayor que yo, fue operado hace meses de cáncer de colon. La operación culminó con éxito. Posteriormente al alta clínica recibió las correspondientes sesiones de quimioterapia.
     Hace  semanas  y  ante  sospechosa  metástasis en el hígado fue sometido a una segunda intervención. El equipo médico redactó el informe consiguiente descartando cualquier rastro de metástasis en los órganos examinados del aparato digestivo.
    La  euforia  desbordó  a  toda  la  familia  que  tan cercanamente habíamos seguido el proceso.
    Una leve dificultad en la movilidad del lateral izquierdo (brazo y pierna) sembró cierta inquietud. El diagnóstico del TAC ha sido concluyente: tumor en el cerebro. Escribo estas líneas, aún conmocionado, después de veinticuatro horas de haber sido informado.
      “La  ciencia  médica  tiene hoy recursos insospechados”, se me ocurrió sentenciar a mi animosa cuñada. De ello damos testimonio precisamente los tres hermanos mayores que hemos pasado por quirófano después de sendos infartos. Herencia genética paterna (nuestro padre falleció a los cuarenta y siete años, “legándonos” todos los ingredientes del síndrome coronario).
     Al caer la tarde el escenario cambió radicalmente. He vivido una experiencia que me atrevo a definir como “explosión de vida”. La parroquia del “Buen Pastor” de San Fernando – Cádiz., repleta de fieles y dispuesta para las grandes celebraciones. En el transcurso de la ceremonia Damiano, joven religioso de la Congregación de los Sagrados Corazones, recibió el orden sacramental del diaconado de manos de don Rafael, Obispo de Cádiz y Ceuta.
    La vitalidad de la comunidad parroquial se manifiesta asombrosamente en ocasiones como la presente. La sencilla estructura que constituye el templo parroquial, saturada, rebosante de jóvenes y adultos que acompañamos a Damiano en el momento en que, por la gracia de Dios, es consagrado para el servicio de la comunidad. Es la donación permanente de su vida.
“Os aseguro, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto” Jn 12, 24.
Las palabras de Jesús, durante la lectura del evangelio, resonaron intensamente en mi interior.
Estaba viviendo una doble experiencia. Por una parte, Damiano “enterraba” su vida para dar vida. Fruto que, todos los que le conocemos y hemos convivido con él durante estos meses, desde su llegada a San Fernando, hemos ido percibiendo en su disponibilidad y actitud de servicio.
Contemplaba también al grupo de religiosos jóvenes, entre ellos mi hijo Paco que, llegado el momento, seguirán las huellas con las que Damiano les precede.
Sentía que el flujo de la “Vida” que la comunidad parroquial transmitía, discurría por mis arterias y revitalizaba mi fe. Agradecía al Padre la presencia de los miembros de la comunidad adulta 12, a  la que, como animador, me siento especialmente vinculado.
Por otra parte, el recuerdo de mi hermano Eugenio y mis propias vivencias personales me rememoraban el ineludible momento de nuestro encuentro definitivo con el Padre.
“Grano de trigo…, caer en tierra…, dar fruto…” Quiero asumir la realidad inexorable de la muerte como hecho fecundo. Frente al “sin sentido” o el conformismo de los que carecen de esperanza quiero descubrir en nuestro tránsito decisivo el pórtico de la vida que nos regala quien se autodefinió “camino, verdad y vida” Jn 14, 6.

martes, 6 de marzo de 2012

CAMINO HACIA LA PASCUA.

CAMINO HACIA LA PASCUA

Marcos es el evangelio más breve. El texto se estructura en dieciséis capítulos. Mateo y Lucas, los otros sinópticos lo superan ampliamente, así como Juan. En la edición bíblica (1) que últimamente utilizo sólo ocupa veinticuatro páginas.
Tal concisión parecería determinar que, en relación con los tres restantes evangelistas, Marcos quedaría en un segundo plano. Nada más ajeno a la realidad.
Las reiteradas lecturas del texto, ya en privado, ya en las celebraciones litúrgicas, pueden a veces condicionarnos, si nos limitamos a la literalidad, para  descubrir lo profundo, lo novedoso y dejarnos sorprender.
Entre los estudios exegéticos más recientes sobre el evangelio de Marcos he tenido  ocasión de leer detenidamente la interpretación que realiza Secundino Castro Sánchez, O.C.D. (2). El título del libro, utilizado como manual en “Comillas”, es sumamente expresivo: “El sorprendente Jesús de Marcos”.
“El evangelio de Marcos es un proyecto existencial. A través de hechos de Jesús y de sus enseñanzas centrales, el evangelista, conjuntando admirablemente los datos y su significación simbólica, nos traza el camino que debe seguir el discípulo” (3).
Marcos renuncia a explicitar, como hacen Mateo y Lucas, los orígenes de Jesús y el “evangelio de la infancia”, Después de la teofanía en el Jordán y la permanencia en el desierto durante cuarenta días, Jesús proclama en Galilea la gran noticia: “la Buena Nueva de Dios”.
Enseguida  invita a los primeros discípulos. A partir, por tanto, del primer capítulo se inicia en Marcos el itinerario que jalona el proceso de seguimiento del discipulado.
Durante este camino que comienza en Galilea y termina en Jerusalén son varias las ocasiones, según la redacción de Marcos, en las que Jesús “convoca” a los discípulos, como queriendo expresar el evangelista que la proximidad física de los discípulos respecto al Maestro, no se corresponde con la comprensión del mensaje y la auténtica cercanía al proyecto mesiánico de Jesús.
Sólo el acontecimiento fulgurante y transformador de la Pascua del Señor resucitado iluminará y clarificará las dudas, incertidumbres, disputas, incomprensiones, reflejos de nuestras vidas, experimentadas y expresadas por los discípulos en el camino hacia Jerusalén.
Desde febrero de 2.010 la comunidad 12 (4) se reúne semanalmente para realizar la lectura comunitaria del evangelio de Marcos y, animados por el Espíritu, tratar de descubrir las pautas para recorrer el itinerario diseñado en su evangelio. A ello nos ayuda, en gran medida, las reflexiones de Secundino Castro en el manual citado.
Hemos entrado ya de lleno en la Cuaresma. La lectura reflexiva y orante del evangelio de Marcos guiará a todo creyente, sin duda, en este trayecto, camino del discipulado,  que nos conduce desde el desierto hasta la Pascua.

Salvador Egea Solórzano

(1) Sagrada Biblia, Versión oficial de la C.E.E., Edición popular, B.A.C., Madrid (2011).
(2) Secundino Castro Sánchez, O.C.D., “El sorprendente Jesús de Marcos”, Comillas, Descclée de Brouwer, Madrid, (2005).
(3) p. 17
(4) Comunidad adulta 12. Parroquia “El Buen Pastor”, San Fernando – Cádiz.

miércoles, 29 de febrero de 2012

¡CMPLEAÑOS FELIZ!

¡CUMPLEAÑOS FELIZ!

¡Un año! Trescientos sesenta y cinco días desde aquel 24 de febrero de 2011. ¡Cuántas emociones vividas! Decenas de veces hemos recorrido ansiosos el trayecto que nos separa y que nos une. Otras veces eres tú la que  has buscado nuestras caricias, nuestros besos, nuestros brazos. Sevilla y La Isla nunca han estado tan cercanas en la distancia y en nuestros corazones.
Somos testigos de cómo el discurrir del tiempo y sobre todo el cariño de los que te cuidan, atienden, protegen y velan, de todos los que te queremos y desvivimos por ti han ido engendrando la Lolita que hoy cumple su primer aniversario.
Tu primer llanto, tu primera sonrisa, tus balbuceos incipientes, tus primeros reclamos: “¡mamá!, ¡papá!”, todo ha quedado grabado indeleblemente en nuestros recuerdos.
Rodeada de tu familia en este rincón de la “Bahía”, como ayer en el “Cerro del Águila” has celebrado tu primer cumpleaños. ¡Felicidades!
Besos, tu abuelo Salvador.

lunes, 27 de febrero de 2012

“IGLESIA DE ESPAÑA: “Exclusión y Desarrollo Social en España. Análisis y Perspectivas 2012”. Primero de los informes anuales FOESSA.





SEMANAL SAN MARCOS 20-26-II’12(251)
“IGLESIA DE ESPAÑA: “Exclusión y Desarrollo Social en España. Análisis y Perspectivas 2012”. Primero de los informes anuales FOESSA.

El 25.5 de los españoles, 11.675.000 personas, están en riesgo de pobreza.

La fundación FOESSA confirma que de 2007 a 2011 la pobreza en España se ha hecho «más extensa, más intensa y más crónica».

Se ha presentado en la sede de Cáritas Española el primero de los informes anuales FOESSA bajo el título “Exclusión y Desarrollo Social en España. Análisis y Perspectivas 2012” Una pobreza más extensa, más intensa y más crónica.
El análisis de los datos que aborda esta publicación sobre la evolución de la realidad social en España confirma, como ha asegurado el secretario general de Cáritas, Sebastián Mora, “una pobreza más extensa, más intensa, más crónica y una convivencia que se asienta cada vez más en una sociedad dual”.
Una pobreza más extensa porque, añadió, “la pobreza se incrementa en número de hogares y personas; más intensa porque las situaciones de privación material y la dificultad de acceso a derechos básicos se ha acrecentado; más crónica porque no hablamos de situaciones de pobreza pasajera sino de años viviendo bajo el umbral de la pobreza, incluso en personas con empleo que siguen siendo ‘trabajadores pobres’”. A ello se añade, en palabras del secretario general de Cáritas que “como consecuencia de estos procesos de empobrecimiento se trasluzca una sociedad más polarizada entre los que tienen y los que no tienen”.
Junto a Sebastián Mora, en la rueda de prensa ha comparecido Francisco Lorenzo, coordinador del equipo de Estudios de Cáritas Española, quien ha detallado los contenidos más destacados del estudio.

Llamada al compromiso y a la solidaridad.
Ante “la gravedad e intensidad de la realidad social que nos muestra el análisis de FOESSA”, Sebastián Mora ha lanzado una apelación directa al compromiso. “En estos momentos –afirmó-- es esencial la cooperación de todas las personas, instituciones públicas y privadas, empresas y demás actores sociales para afrontar con osadía la lucha contra la pobreza y la exclusión social”.
Para el secretario general de Cáritas “la llamada evangélica a una opción preferencial por los pobres clara, valiente y decidida es urgente. Millones de personas y familias en el mundo están sufriendo y soportando situaciones de indignidad atroces que no podemos, ni debemos permitir”. Recordó, a este respecto que “la sociedad y las personas nunca pueden ser concebidas como meros datos de un proceso determinista de la historia”.

Respuesta de Cáritas ante este escenario.
Junto a la descripción de la realidad social recogida en el informe, el secretario general de Cáritas incidió en la aportación que la institución viene realizando en los últimos años para paliar el impacto de la precariedad en las personas más vulnerables. Para dar idea de este esfuerzo, recordó las inversiones llevadas a cabo desde 2007 en programas como los de Acogida, Empleo, Vivienda y Cooperación Internacional, que en conjunto suman unos 350 millones de euros.
Sebastián Mora reclamó, además, una “priorización de las partidas presupuestarias para poner las necesidades de los últimos y no atendidos en primer lugar”. “En momento de austeridad económica debemos tener en cuenta a los que menos tienen, a los más vulnerables, a los más empobrecidos tanto en las políticas nacionales, como de cooperación”, demandó.”

domingo, 26 de febrero de 2012

CENTRO MÉDICO "SAFER"

Pacientes del Centro médico “Safer”, pionero en San Fernando en su modalidad, nos hemos sentido sorprendidos y consternados por su inesperado cierre.
La actuación ejecutoria del decreto de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, llevada a cabo por un dispositivo conjunto de la policía nacional y autonómica,  que  tuvimos  circunstancialmente  la  oportunidad de contemplar, nos pareció inusitada y excesiva.
No enjuiciamos las razones burocráticas, administrativas o de otra índole que  han  impulsado el cierre del Centro médico. Sencillamente las ignoramos. Sí podemos valorar positivamente el servicio que venía prestando a un notable colectivo de la Isla, ya sea en concierto con distintas mutualidades, ya en pólizas privadas.
Esta valoración se fundamenta en datos como el grado de satisfacción de los pacientes por la atención recibida, satisfacción manifestada al considerarlo como Centro de referencia, sobre todo en la atención primaria.
Asimismo reseñamos que, para el colectivo afectado, “Safer” ha sido durante muchos años el único Centro médico abierto a las urgencias 24 horas al día, todos los días del año. Hoy echamos en falta en la Isla esta atención de las urgencias.
La calidad humana de los profesionales adscritos al Centro es sobradamente reconocida. En este sentido evocamos la memoria del Dr. Javier Ruiz, prematuramente fallecido en servicio nocturno y del que destacamos su estimable y eficaz profesionalidad, así como su excepcional humanidad.
Elogiamos igualmente, sin orillar a ninguno de los profesionales, la atención a los pacientes de la Dra. Mesa (Lola). Su, como vulgarmente se dice, “ojo clínico” para realizar diagnósticos y su trato afable y cercano a los pacientes.
En estos momentos que imaginamos difíciles, queremos animar a la Dra. Mesa a que, superadas las trabas administrativas, “Safer” resurja, cual “ave Fenix”. Seremos muchos ciudadanos de la Isla los que nos alegremos por ello y nos sintamos aliviados al volver a tener en “servicio permanente” nuestro Centro médico.

Salvador Egea Solórzano

martes, 14 de febrero de 2012

INSTITUCIÓN COMO LECTOR Y ACÓLITO DE PACO EGEA.

“HABLA, QUE TU SIERVO ESCUCHA…” 1 SAM 3, 10

           17  de  diciembre de 1973. Una jornada más me dirijo hacia “Ciudad Jardín” – Málaga desde el centro de la ciudad. Hace escasamente cuatro meses crucé el “charco” definitivamente. Un ferry de la Compañía Transmediterránea me ha trasladado a la emergente capital de la Costa del Sol desde la orilla opuesta del Mediterráneo. La travesía es expresión metafórica de una decisión meditada, pero no exenta de traumatismo: he solicitado la exclaustración como miembro de la congregación religiosa lasaliana. En Melilla he permanecido los últimos cinco años integrado en la comunidad religiosa del colegio “La Salle – El Carmen”. En Málaga convivo con un grupo de sacerdotes en la casa sacerdotal  “Santa María de la Victoria”, en pleno centro de la capital, junto a la catedral.
           El Delegado diocesano de Catequesis, Francisco García Mota, con el que previamente he mantenido algún contacto en función de mi especialización en teología y catequética, me ha acogido benévolamente y además de facilitar mi incorporación a la residencia “Santa María de la Victoria”, me ha propuesto como profesor adjunto de Religión en el Instituto de Bachillerato “Sierra Bermeja”, ubicado en la malagueña barriada  “Ciudad Jardín”.
            Los cinco años de permanencia en Melilla han supuesto una experiencia excepcional y un enriquecimiento personal extraordinario. Imparto las asignaturas de Filosofía y Letras y por supuesto Religión en los cursos de Bachillerato. Soy el animador de la pastoral juvenil del colegio. Las entrevistas personales, las reuniones mixtas de grupos adolescentes (alumnos del Colegio La Salle y alumnas del Colegio “Nuestra Sra. del Buen Consejo”), las convivencias periódicas… han dejado una profunda e indeleble huella, no sólo en mis recuerdos, sino, sobre todo, en la arquitectura de mi personalidad.  Han transcurrido casi cuatro décadas y conservo como testimonio elocuente de las relaciones establecidas la correspondencia epistolar con algunos de aquellos alumnos adolescentes en plena ebullición vital y religiosa.
         En Málaga colaboro en la Delegación diocesana de Catequesis y participo como ponente en ocasionales cursos y charlas organizados por la misma Delegación.
        Aunque en un contexto diferente al de Melilla, como profesor tengo ocasión de establecer nuevos contactos con los adolescentes y jóvenes. Recuerdo la especial sintonía con miembros del grupo Adsis (www.adsis.org). 
         Avanzado el curso escolar solicité el inicio del proceso de secularización, cuya resolución está fechada el 11 de octubre de 1974.
       Todas las vivencias y experiencias reseñadas se agolpan y reverberan en mi memoria la tarde del 17 de diciembre de 2011.
     Durante  la celebración eucarística vespertina en la malagueña parroquia “Virgen del Camino” mi hijo Paco es instituido “lector” y “acólito”.  Es un paso más hacia delante en el itinerario elegido.
     El  sábado 17 de abril de 2004, mientras tomábamos café al amanecer nos había sorprendido a mi mujer y a mí mismo anunciando su decisión de ingresar como pre-novicio en la Congregación de los Sagrados Corazones. Estaba a punto de culminar su graduación en la UCA, especialidad Filología francesa, con un excelente currículo, incluido un curso como “erasmus” en Toulouse.
       No  constituimos obstáculo alguno para llevar a cabo su vocación, bien al contrario nos sentimos bendecidos por Dios al dirigir su mirada paternal hacia un miembro de nuestra familia, convocarlo nominalmente a seguirle según el carisma de la Congregación de los SS.CC. y otorgarnos el don y la lucidez para asumir la respuesta de nuestro hijo Paco: “Habla, que tu siervo escucha…” (1Sam 3, 10)
      Mi  mujer, escueta, casi telegráficamente, reseña en las anotaciones que diariamente escribe en la agenda: 17.04.2004 “Paco . Estoy muy nerviosa. Feliz, agobiada, descolocada, no sé. A mediodía, a sus hermanos. Por la noche, vamos al cine, Salva, él y yo. ¡Mi Paco!”, Resume perfectamente los sentimientos de ambos.
      En   conversaciones distendidas y relajadas con familiares, amigos y miembros de la Congregación recuerdo haber comentado estar convencido de que la genética estaba totalmente al margen del camino emprendido por mi hijo Paco.
         En    septiembre  de  2005  comienza  en  Sevilla el año de noviciado.  Cada una de las  etapas recorridas rememora mi experiencia personal.
          Durante       la   celebración   en   la  que  oficializa  el  inicio  del  noviciado  y  después de las lecturas bíblicas experimenté la necesidad de expresar algún comentario. Solicité la correspondiente autorización para hacerlo. Uno de los textos elegidos para la ocasión fue 1Sam 3, 1-10 que da título a estas notas y evocaciones.
          Mis   palabras  pretendían reafirmar en mi hijo la actitud de Samuel, dispuesto a escuchar la voz de Dios, discernir en todo momento la llamada del Padre y sobre todo  le encomiaba de manera encarecida a ser coherente en su itinerario vital.
       El   sábado   26  de agosto de 2006 constituye una efeméride solemne y notable en el aludido itinerario: Profesión religiosa de mi hijo. Nuevamente transcribo las anotaciones de mi mujer en su agenda personal: “Día precioso. Juanma muy amable con nosotros. Llegamos a San Marcos sobre las 11 h. Ya está la gente de San Fernando, Adolfo, Miguel Ángel… Le plancho a Paco sus camisas. La celebración muy emotiva. Las tapitas muy bien. La gente toda en general muy contenta, amable. Mari Paz con nosotros un buen rato de charla y descanso en la Casa Provincial. Quedamos con los jóvenes en el centro. Cenamos con ellos. Luego Salva y yo un paseo y a descansar. Nos despedimos de Paco hasta el 31 que vendrá a San Fernando”.
            Desde la Profesión religiosa de mi hijo han transcurrido cinco años. En Madrid, U.P. de Comillas, ha realizado los estudios y obtenido la graduación en Teología. Ha ido madurando la decisión asumida y ha completado su formación académica con actividades pastorales juveniles en la parroquia “San Victor”, dirigida por la Congregación SS.CC.
Durante el curso 2010-11, en Sevilla, como miembro de la comunidad religiosa ha ejercido la docencia en el colegio “San José” y participado asdímismo en diversas actividades con los adolescentes y jóvenes: reuniones, convivencias… Desde septiembre de 2011 realiza funciones similares en la comunidad de la parroquia “Virgen del Camino” en Málaga.
Hemos   acompado  a mi hijo Paco la tarde del 17 de diciembre de 2011. Su hermana Irene. como la familia presente y los miembros de la comunidad parroquial, hemos vivido muy emotivamente la ceremonia de la institución de las órdenes menores: "Me he dado cuenta de que mi hermano Paco está ya al servicio de los demás...", comentaba Irene todavía conmovida tras recibir de su hermano el Pan eucarístico.
          Como padre quiero terminar estas líneas testimoniando, una vez más, mi agradecimiento a quien con amor infinito dirige nuestros pasos y nuevamente, como hice el día en que inició el noviciado, instar a mi hijo Paco a ser siempre, en toda ocasión, coherente en su vida personal, de modo que la autenticidad sea permanentemente la norma de conducta que guíe sus decisiones y actitudes.

Salvador Egea Solórzano

sábado, 31 de diciembre de 2011

EPIFANÍA



             Nuestra  cultura  popular  asocia  ancestralmente  la  festividad  de la Epifanía con los regalos de los Reyes Magos, sabios de Oriente, que, según el texto de Mateo (Mt 2, 1-12), presentaron a Jesús, recién nacido, los dones de los que eran portadores: oro, incienso y mirra.
            Nosotros mismos hemos vivido en nuestra infancia la mágica noche, víspera de la Epifanía, con la ilusionada y expectante ansiedad por comprobar si nuestros fantásticos sueños y nuestros infantiles deseos habían tomado forma, en mayor o menor medida, en el mundo real.
            No existía lógica alguna capaz de quebrar la firme convicción en la frenética actividad de los Magos de Oriente durante tan prodigiosa y fascinante noche.
            Hemos mantenido esta gratificante tradición primero con nuestros hijos y, cuando ya declina la luz sobre nuestro horizonte, con nuestros nietos.  
            Hoy mis reflexiones, sin relegar ni añorar las anteriores consideraciones, asumen otros derroteros más  en consonancia con la raíz etimológica del término.
            La festividad litúrgica de la Epifanía, es conocido, tuvo su origen en el Oriente cristiano. La tradición se remonta al s.III y me resulta significativo, por su contenido, que precediera a la conmemoración de la Navidad, tal como celebramos en Occidente el nacimiento de Jesús.
            La voz griega “epiphaneia” significa “manifestación”. En el Oriente cristiano tres relatos evangélicos se han considerado como acontecimientos salvíficos, cuya celebración conjunta se evoca en esta festividad: Adoración de los Magos, Bautismo de Cristo por Juan y Primer milagro realizado en las Bodas de Caná. Se trata, por tanto, de la “manifestación” de Jesús, Hijo de Dios, al mundo.
            Cuando en los días que preceden a la Epifanía observo el discurrir bullicioso del gentío que abarrota avenidas y centros comerciales me cuestiono si, en un proceso de ida y vuelta, no hemos retornado a la celebración pagana del solsticio de invierno, tal vez velado con la superficial presencia de los misterios evangélicos.
            Transcurrida ya la primera década del s. XXI ¿qué transmite la festividad religiosa de la Epifanía hoy al creyente cristiano? Al reflexionar e intentar dar respuesta coherente al interrogante aflora en mi mente la perícopa de Mateo 25, 31-46 y sobre todo “cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mi me lo hicisteis” (v.40). Y es que la “manifestación” de Dios encarnado, estoy convencido, se hace hoy presente en los rostros de los preferidos de Jesús y convocados (“venid, benditos…”, v.34) por el Señor de la Historia.
            Son rostros con nombres y apellidos, aunque a veces  lleguen a nosotros solapados en los fríos datos de una estadística.
            “El Pan Nuestro” asociación benéfica que regenta un comedor social en San Fernando – Cádiz -, localidad que no alcanza los cien mil habitantes reparte 5.424 comidas y 611 desayunos al mes. Una obra que se inició hace ya 19 años y que no ha dejado ni un sólo día las puertas cerradas.
            Un informe de “Caritas” estima que en España hay 1.400.000 hogares en los que ningún miembro trabaja y 500.000 han agotado todos los sistemas de ayuda y no tienen ningún tipo de ingreso.
            Si desde nuestro entorno más inmediato dirigimos nuestra atención a la situación global en el mundo resultan dramáticas las incidencias descritas por organizaciones tan consideradas como “Manos Unidas”, “Amnistía Internacional”, “Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos” (AEDIDH) y otras similares.
            A punto de concluir estas reflexiones llega a mis manos el “Informe sobre la situación en el CIE (Centro de Internamiento para Extranjeros) de Madrid”, correspondiente al año 2011 y elaborado por la “Fundación  San Juan del Castillo”, Servicio Jesuita a Migrantes. El documento denuncia las irregularidades y el trato vejatorio y denigrante de que son objeto con sorprendente asiduidad los alojados en este Centro. Insinúa, asimismo, que lo descrito en el “Informe” es lamentablemente extensible a otros CIEs del territorio español.
            Los discípulos de Jesús no podemos ignorar tan dramáticas historias personales. No es coherente, para el creyente cristiano, celebrar la Epifanía como conmemoración de la Adoración de los Magos de Oriente, postrados ante Jesús recién nacido, sin considerar y asumir el compromiso derivado de la “Epifanía” de Jesús en todos aquellos hermanos que según Mt 25 son hoy expresión real de Dios encarnado.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

TIEMPO DE ESPERANZA


No comparto, en absoluto, la sensación nostálgica con que algunos familiares, amigos y personas de mi entorno aguardan y celebran las fiestas navideñas. Ni siquiera cuando se arguye el pretexto de la ausencia y recuerdo de seres queridos que el ineludible discurrir del tiempo ha alejado temporal o definitivamente de nuestro lado. Ciertamente la tradición ha impregnado de un carácter familiar y entrañable estas fiestas religiosas, que, en su origen, sacralizaron la celebración del solsticio de invierno, mediante la conmemoración del nacimiento de Jesús en Belén de Judá.
Ya, en nuestros tiempos, la  vorágine consumista ha derivado en la trivialización de la conmemoración religiosa, despojándola del sentido más profundamente cristiano. Es precisamente la pérdida del carácter sacro originario que reduce el misterio  del Dios “que puso su tienda entre nosotros” (Jn 1, 14), a una superficial efemérides de luces, villancicos y grandes superficies saturadas lo que, a mi entender, induce, en gran medida, a la nostalgia  y añoranza.
Quienes son arrastrados por toda esta tramoya o son succionados por la melancólica ausencia de los seres queridos tienen el riesgo de desviar  fácilmente su mirada y atención del núcleo central del misterio de la Navidad.
Recuerdo las celebraciones navideñas de mi infancia, austeras (eran años de postguerra), aunque se permitiera un leve exceso en la mesa familiar y los Magos de Oriente dejaran algún indicio de  su raudo itinerario nocturno. La “Misa del Gallo” era lugar obligado de encuentro.
Sin duda la huella más profunda de esta etapa evolutiva la conservo del periodo que abarca mi adolescencia y primera juventud (dejo al margen de estas consideraciones mi época adulta).
El ambiente en el que desde los doce hasta los veinte años fui creciendo y fue evolucionando mi personalidad forjó en gran medida mi condición creyente.
En el internado y noviciado lasaliano el Adviento y la Navidad eran, no podían ser de otro modo, “tiempos fuertes” del año litúrgico y de la experiencia religiosa.
Desde entonces y hasta hoy, ya sexagenario, el Adviento ha sido periodo de “espera y esperanza” vivido  cristiana e intensamente. El inicio del año litúrgico rememora el ciclo de la vida, el re-nacimiento (Jn 3, 3-7), la posibilidad de escribir una nueva historia, la conversión… como actitud de “espera y esperanza” en la bondad del Padre que nos envía al Hijo, carne de nuestra carne.
El eco de las “antífonas mayores”, en su melódica versión gregoriana, resuena en mis oídos: “O Sapientia, O Adonai (…), O Emmanuel”: clamor de la comunidad cristiana por la ansiada venida del Salvador.
La natividad de Jesús abre a los creyentes el sendero de la reconciliación con el proyecto del Padre. A partir del encuentro de Dios con el hombre en la persona de Jesús de Nazaret nuestra salvación está cerca, el Reino está en medio de nosotros.
Con disposición sencilla y humilde, cual pastores de Belén, nos acercamos, en actitud de adoración, al misterio anunciado por los ángeles. Guiados por la estrella de la fe, nuevos magos de oriente, depositamos ante el recién nacido nuestros dones: disponibilidad, compromiso, solidaridad…
Esta es hoy mi Navidad. Los destellos luminosos, la fanfarria, la algarabía bulliciosa, incluso las presencias añoradas, se manifiestan impotentes para obnubilar lo esencial del misterio que la comunidad  cristiana conmemora. ¡Feliz Navidad!



San Fernando 23 de noviembre de 2011
Salvador Egea Solórzano

martes, 8 de noviembre de 2011

¡REBÉLATE!



Lema de campaña  para las elecciones generales del próximo 20 de noviembre de la coalición “Izquierda Unida”. La sintonía del eslogan con el manifiesto del  “Movimiento 15 Mparece evidente e incluso premeditada, así como la referencia al grito formulado por Stéphane Hessel, autor del libro “¡Indignaos!”. Sin duda alguna para adherirnos al llamamiento a la  rebelión hemos de sentirnos previamente indignados.
       Es obvio afirmar que el desencanto por la situación política, económica y social es la causa y el substrato en el que ha germinado el movimiento de los “indignados”.
       El reciente barómetro de “Commentia” para el “Grupo Joly” en otoño de 2011   facilitaba los siguientes titulares el lunes, día 7 de noviembre:
“Se eleva a un 82 % los andaluces con una visión pesimista de la economía”.
“Un 62,3 % cree que la coyuntura política de la comunidad autónoma es mala”.
“La corrupción política y el enchufismo escalan entre las primeras preocupaciones”.
 Durante días nuestras calles serán invadidas por pósteres con imágenes de los candidatos; las emisoras de radio y las televisiones públicas y privadas nos asaetearán con cuñas electorales; nuestros buzones postales se colmarán saturados de propaganda electoral y sobres con las papeletas de voto de los distintos partidos y coaliciones; centenares de mítines congregarán en espacios con aforos multitudinarios a simpatizantes y afiliados.
Curtido en años, hace ya algún tiempo que toda la parafernalia electoral me parece excesiva y personalmente indiferente. Su influencia en el sentido del voto, en mi caso, es absolutamente nula.
En mi percepción de la realidad y en el afán por transformar el sistema coincido en gran medida con el “Movimiento 15 M y con el análisis que se deriva del sondeo realizado para el “Grupo Joly”. 
Hay algo que me indigna y rebela singularmente. Se trata de la descalificación absoluta del adversario político, la adjudicación emotiva y no racional de etiquetas, la clasificación en “buenos y malos”, sin más criterios axiológicos que la pertenencia al grupo político. Junto a ello la incoherencia entre lo formulado en los “Programas electorales” y la cotidianidad de la gestión pública, así como la incongruencia entre los valores pregonados y el área privada del político en tanto en cuanto involucra y condiciona lo público. Me sublevan igualmente la insidia y la mentira como armas políticas,  quienes dogmatizan como cierto que todos los medios son válidos para conseguir los objetivos propuestos,  la distorsión del sentido del voto cuando es incautado por un grupo en el mercantilismo político, de forma que la voluntad del ciudadano es usurpada por intereses bastardos. El nepotismo y "enchufismo" que convierten el servicio público en una agencia de colocación de afines. La arbitrariedad en la administración de los fondos públicos facilitando y potenciando con ello el clientelismo político.
Esta indignación y rebelión  inducen a la participación activa en la jornada electoral. Como ciudadano comprometido no puedo mantenerme al margen. Anhelo que algún día la ética y la coherencia impregnen toda la actividad política. Con toda seguridad es la fórmula para que la ciudadanía valore la gestión pública y cambie sustancialmente la percepción que el ciudadano tiene de la clase política.


Martes, 8 de noviembre de 2011.
Salvador Egea Solórzano

miércoles, 26 de octubre de 2011

"EL REGRESO DEL HIJO PRÓDIGO. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt"


            Entre los regalos que tradicionalmente nos hacemos la familia por Navidad y Reyes recibí de uno de mis hijos el libro: Henri J.M, Nouwen, “El regreso del hijo pródigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt”.
            Con sinceridad he de confesar que, en aquel momento y pese a que agradeciera cariñosamente el obsequio, ubiqué el libro en la estantería sin la mínima pretensión de considerar su lectura como una prioridad.
            Hemos leído y oído comentar la parábola en innumerables ocasiones. Conocemos todos sus detalles. Somos capaces de recitarla sin olvidar una secuencia. ¿Algo nuevo podría añadirse después de tantas homilías y estudios exegéticos?
            Numerosos relatos bíblicos y entre ellos, sobre todo, escenas evangélicas han sido inmortalizados en grabados, esculturas e imágenes pictóricas por destacados artistas de todas las épocas. ¿Qué sedujo al autor del libro durante la contemplación del lienzo de Rembrandt en su premeditada visita al museo Hermitage de San Petersburgo? ¿Qué podía desvelarme Henri J.M. Nouwen que no hubiera yo  observado en el estudio de tan importante legado artístico?
            Hace unos días decidí hojear el libro. Me dije: “Ciento cincuenta y siete páginas, impresión muy legible, ¡lo leeré!, ¿por qué no?”
            Acostumbro a  iniciar la lectura de los libros con una ojeada al Índice. Así lo hice y no me sorprendió que el autor estructurase el discurso en tres bloques: “El hijo menor”, “El hijo mayor”, “El Padre”. Son los protagonistas de la parábola. Al menos era mi convicción hasta aquel momento.
            Iniciada la lectura me cautivó rápidamente el estilo autobiográfico con que Henri J.M. Nouwen relata su experiencia y reflexiones.
            Sorprendentemente mi progresiva identificación con el autor hacía que recrease como propio su personal itinerario.
            Mi escepticismo inicial fue desvaneciéndose a medida que avanzaba la lectura.
            Ante “El regreso del hijo pródigo” de Rembrandt, Henri J.M. Nouwen, en sus reflexiones, inauguraba un recorrido que paulatinamente le guiaba a reconocerse en el “hijo menor”, el “hijo mayor”, para finalmente descubrir la imperiosa necesidad de fundirse con el “Padre”.
            Estas consideraciones del autor me desconcertaron originalmente hasta que fui capaz de entender que el auténtico protagonista de la parábola somos cada uno de sus lectores creyentes. Porque, en definitiva, Henri J.M. Nouwen evidencia en el libro que su evolución espiritual, derivada de la contemplación de la obra de Rembrandt, es el proceso que decididamente hemos de recorrer cada uno de los que hemos puesto en Cristo la razón fundamental de nuestra vida.

San Fernando, 26 de octubre de 2011

Salvador Egea Solórzano

martes, 18 de octubre de 2011

PÁJARO CARPINTERO




PÁJARO CARPINTERO

           No es una especie que se prodigue en núcleos urbanos. Pero ahí estaba un tenaz ejemplar de pájaro carpintero percutiendo insistentemente con su pico, horadando frenéticamente el tronco del árbol en el jardín, junto al porche.
          Me llamó la atención lo insólito del suceso y me quedé observando buen rato, procurando no molestar tan ardua tarea con ruidos o movimientos indiscretos.
          A partir de un pequeño resquicio en la corteza, la oquedad fue agrandándose, adquiriendo forma. Ciertamente era admirable tanto el proceso como el resultado que  iba percibiendo de tan constante labor.
          Un leve cambio inconsciente de postura derivado posiblemente del mismo cansancio que yo en aquel momento acumulaba hizo que el ave desapareciera. Abrí los ojos y me encontré en la cama. Eran las cinco y media de la madrugada. Había despertado de un enigmático sueño.
          No suelo recordar al despertar las imágenes oníricas y menos aún soy adicto a indagar posibles interpretaciones. Estoy seguro que cada uno podríamos aportar nuestro análisis. No obstante esta vez tenía tan viva la evocación que no eludí glosarla con mi mujer. Su reacción espontánea discurrió hacia lo jocoso e irónico. ¡Claro, el sueño lo había experimentado yo!
          Cuando posteriormente me dispuse a redactar estas líneas recordé anécdotas de la infancia de mis hijos, que hoy, ya adultos, al comentarlas nos hacen sonreír.
          Era constante mi insistencia en la necesidad del sacrificio, el trabajo personal y  la “fuerza de voluntad”. En el argot familiar esta última expresión pasó a denominar determinados frutos secos a los que éramos muy aficionados y consumíamos con frecuencia.
          He asociado este chascarrillo con el sueño y no dejo de admirar la constancia y el esfuerzo de nuestro “pájaro carpintero”.
          Mis hijos, uno tras otro, hace ya años han volado del nido. Estoy seguro que todos ellos han sabido asumir y enriquecer su personalidad  con los valores de tenacidad y “fuerza de voluntad” del ave del sueño.

San Fernando, 18 de octubre de 2011
Salvador Egea Solórzano